sábado, julio 01, 2006

Lorena Ruano Gómez, una mexicana transnacional





Lorena Ruano Gómez, una mexicana transnacional

Por María Lourdes Pallais

México, 22 Mar (Notimex).-. Las tardes son para Amin, su pequeño hijo de un año. Las mañanas, para el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Tiene tiempo para "armar relajo" cuando no la ubican en el nivel que le corresponde en un panel académico, pero no para maquillarse.

Lorena Ruano Gómez, quien prefiere leer o dormir que ir de tiendas, no parece una rigurosa académica. Más bien, luce como una estudiante, o por lo menos una estudiosa, alguien que pasa horas leyendo a Flaubert o a Maupassant, cosa que hacía cuando estudiaba en el Liceo Francés en la Ciudad de México.

Hoy, décadas más tarde, es trilingüe, aunque, cuando se trata de escribir ensayos académicos, prefiere hacerlo en inglés. El francés, siempre para la literatura. Y el español, su idioma materno, el de todos los días.

La graduada del Colegio de México, doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford y profesora Investigadora de la División de Estudios Internacionales del CIDE, recibió a Notimex en su pequeña pero acogedora oficina de la burbuja privilegiada con sol y aire puro que es ese centro de investigación.

Lorena, de corta estatura y andar seguro, llevaba un pantalón color café claro y una camisa color mamey, sin gota de maquillaje. La primera pregunta fue inevitable:

Pareces más una alumna que una doctora o una profesora...
Me dicen que me veo joven, no que parezco alumna. Me lo dicen de manera positiva, no que no inspiro respeto.

Su respuesta no fue defensiva. Fue natural, como ella. Y es que, a primera vista, resulta difícil imaginarse a esa joven mujer en un podium dando cátedra. Por algo dicen que las apariencias engañan.

¿Por qué escogiste la academia?
Porque siempre fui buena alumna. Lo único que sabía hacer cuando acabé la carrera en el Colegio de México era estudiar. Me fue muy bien. Quería seguir estudiando porque, ­es lo único que sé hacer! Sólo sé dar clases, leer y escribir. Siempre he sido una lectora compulsiva. Mi padre es editor. En mi casa siempre hubo muchos libros. Mi hermana mayor estudió literatura, y yo, por influencia, empecé a leer mucha literatura. Siempre hubo debate intelectual en mi casa, y yo era muy buena alumna. Cuando acabé la carrera decidí irme a estudiar un postgrado y me la pasé bomba.
¿Por qué a la Universidad de Oxford?
Porque buscaba una universidad buena, pero no quería irme a Estados Unidos. Para empezar porque quería especializarme en estudios europeos y me parecía más lógico Europa, y por otro lado, yo quería un sistema educativo que fuera más libre, muy autodidacta, mucho menos escolar que el norteamericano. También estaba un poco harta del sistema tan rígido del Colegio de México, y varios de mis profesores estudiaron en Oxford. Me quedé cinco años en Oxford.
¿Cómo te fue en Inglaterra?
Fui muy feliz en Inglaterra, a diferencia de muchos mexicanos que se la pasan extrañando, yo me la pasé super bien.
¿Absorbiste algo de la flema inglesa?
Muchísimo, porque mis mejores amigos y compañeros de casa eran ingleses. Me fascinaba la política británica. Me encantaba ver los debates en la tele. Seguía muy de cerca los periódicos. Era la única latinoamericana que no estaba estudiando estudios latinoamericanos.

De Inglaterra pasó a hacer un doctorado en Italia, "el país más bonito de Europa", cuenta. En Florencia tenía "la mejor oficina que jamás tendré en la vida, con una vista del duomo" y la comida era "fantástica". Si Lorena la pasó bomba en Oxford, en Italia tampoco le fue tan mal.

Todo eso lo hizo estando soltera. Desde hace un par de años vive con Ali Hauser, un mexicano que trabaja en PEMEX, y la pareja tiene un hijo de un año y nueve meses, Amin. La vida cambió para Lorena. Lo que antes hacía en un día, ahora lo tiene que hacer en medio, cuenta.

¿Cómo combinas tu vida académica con tu familia?
Es complicado, agotador. Yo me levanto a las siete, baño al niño, me meto con él a la regadera, desayunamos. Ali sale a las siete. Yo a las ocho y media. Dejo al niño en la guardería. Doy mis clases y salgo del CIDE como a las cuatro, recojo al niño, nos vamos al parque o nos quedamos en la casa jugando. A las ocho lo acuesto. Ali llega como a las seis y está como una hora con él. Hablamos por teléfono con las abuelitas y como a las 10 y medida de la noche ya estamos en la cama. Pero a veces si salimos los fines de semana. Ahora hago yoga dos veces a la semana.
¿Eres tensa?
Sí, ¡­con este ritmo!
Pero la vida académica se presta a combinarla con la familia...
Sí, la verdad, yo estoy muy contenta con esta profesión. También tengo muchas vacaciones.
Entonces no es tan complicada tu vida...
¡­Cómo no! Estoy todo el día corre, corre, me voy corriendo del CIDE para ocuparme de Amin. Y ocuparse del niño también es otro trabajo. Sobretodo tan chiquito, requiere mucha atención. La academia también tiene sus contras. Se espera que los académicos salgan de viaje a conferencias. Para mi ahora salir de viaje es muy complicado. También debería ir a cenas y recepciones que me invitan por la tarde y noche, pero no puedo.
¿Dejarías la vida académica por tu familia?
Sí, pero es una decisión que preferiría no tomar. ¿Haber tenido una educación tan cara para no trabajar?, ¡­no!
¿Eres ambiciosa?
Yo creo que sí, aunque le he tenido que bajar bastante porque he tenido que aprender a decir que no a muchas cosas. No puedo ir a todas las conferencias que quisiera, ni escribir tanto como quisiera, ni tengo el tiempo de leer tanto, etc.
¿Te consideras una mujer fuerte?
Sí, fuerte, pero no "tan" femenina. No voy muy maquillada. No tengo tiempo de cuidar mi apariencia, ni ir de compras. Tengo otras prioridades. Prefiero quedarme leyendo el periódico en mi casa, o durmiendo, que irme al salón.
¿Te gustaría tener otro hijo?
Me gustaría tener otro hijo pero que coincidiera con mi sabático para poderme dedicar más al niño. Fue un shock para mi dejar a Amin de cuatro meses en la guardería.

A pesar de que asegura que en el mundo académico la misoginia no es muy común, en su más reciente viaje al extranjero tuvo que "armar un relajo" para que la ubicaran en el panel que "me correspondía" y fue la única mujer ahí. Las demás féminas fueron ubicadas en "paneles temáticos".

¿Cuáles son las cualidades que más admiras más en una mujer?
La capacidad de tener empatía. Y sobretodo la capacidad de hacer 20 cosas a la vez.
¿Cómo te definirías?
Soy una mezcla. Soy un híbrido de culturas para empezar. Mis padres son españoles, yo crecí aquí pero me eduqué en el Liceo Francés. Viví en Inglaterra, en Italia. Mi compañero es una combinación de otras 20 cosas. Pues sí me considero transnacional.
¿No mexicana?
Pues sí, pero llego a España y me adapto rápidamente. En Inglaterra estaba como pez en el agua comiendo fish and chips. No había problema. Y en Italia, ni se diga.
¿Qué es más fácil para ti: empacar una maleta o adaptarte a una cultura?
Las dos cosas son fáciles.

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